A partir de ahora y de manera semanal estaremos compartiendo algunos artículos traducidos del inglés sobre startups. Con ello queremos facilitar el acceso a los comentarios e información que están ocurriendo en otros países. Asimismo compartiremos nuestros comentarios sobre el tema… ¡que comience esto!

El 30 de agosto Tech Crunch compartió una reflexión provocadora acerca de por qué las startup que no fueran de Silicon Valley ni los Estados Unidos “no tenían mucho éxito”.

Una de las ideas principales del autor, Derek Footer, CEO de HardTech Labs, es que se ha intentado aplicar los “ingredientes” del éxito al estilo Silicon Valley sin considerar los rasgos culturales y sociales de las otras regiones. En Latinoamérica, región en donde Footer centra su análisis, existe mucha aversión al riesgo, la motivación de ganar mucho dinero a corto plazo es muy notoria, así como el anhelo de control.

Esta situación también afecta a las incubadoras y aceleradoras.Tal como lo señala, los inversionistas “no comparten los recursos, la confianza y la pasión para tener la oportunidad que Mark Zuckerberg tuvo”. Por ello se les exige a las startup ganar dinero más temprano de lo habitual, incluso, en Silicon Valley.

La solución que propone el autor es curiosa: ignorar al menos algo de la “sabiduría Silicon Valley” y prestar mayor atención al conocimiento local, y las realidades socio-culturales de América Latina, una mejor cooperación entre los actores de los ecosistemas y comunidades, y tener una visión a largo plazo.

En el Perú existen comunidades como GOStartup; iniciativas como Peru Tech Meetup, HackSpace, StartupPlace, InkaValley, etc; incubadoras y aceleradoras como Startup Perú y Wayra, y muchos eventos; todos con sus virtudes y defectos. En todos ellos hay mucho por compartir, aprender y mejorar.

A continuación el texto traducido.

Realidades culturales del emprendimiento latinoamericano

FireShot Screen Capture #018 - 'Cultural Realities Of Latin American Entrepreneurship I TechCrunch' - techcrunch_com_2014_08_30_cultural-realities-of-latin-american-entrepreneurship

Artículo aparecido en TechCruch. Escrito por Derek Footer, socio director de Origo Ventures y CEO de Hard Tech Labs.

Uno de los aspectos brillantes alrededor de los especialistas tech y líderes de opinión en Silicon Valley es su verdadera pasión por el emprendimiento y su creencia en el poder del espíritu humano y el intelecto. Observados por tantos fundadores motivados y talentosos en el propio Silicon Valley, asumen que esta actitud optimista permitirá a un emprendedor de tiempo completo superar a casi cualquier obstáculo.

Sin embargo, fuera de Silicon Valley y particularmente en el resto del mundo, la realidad es más difícil de entender. A decir verdad, como una forma de entender la cultura startup en el resto del mundo, este punto de vista hace un flaco favor a los empresarios de los otros países.

Brillantes y super-motivados, los fundadores foráneos de startups encuentran inevitablemente su camino a Silicon Valley, dando forma a esta percepción errónea. Pero la realidad del espíritu empresarial que proviene fuera de Silicon Valley está moldeada por la cultura y la política, de tal manera que añaden un montón de retos desafiantes al sueño de fundar una empresa y de llevarla al éxito. La ‘cultura Valley’ fue fundada en una cultura en donde se exalta el individualismo, el fundamento que nutre la cultura emprendedora, y ha estado madurando así durante casi cinco décadas. En otros lugares, este no es así. Mi experiencia fue con América Latina, pero creo que muchos de estos impedimentos estructurales se aplican en otros lugares.

En América Latina, el impedimento cultural fundamental para la creación de un ecosistema emprendedor sostenible es la falta de tolerancia al riesgo. Si bien esto es cierto en el plano empresarial, no es un elemento crucial debido a otros factores de compensación,  principalmente la atracción del estilo de vida de Silicon Valley. Sin embargo, esto no ocurre así en la capa de inversores, y por ello una pieza crucial del ecosistema, el financiamiento post-startup, está gravemente subdesarrollada. Los factores culturales aquí son notorios: la falta de comodidad con la tecnología, los ciclos de toma de decisiones demasiados largos, el deseo de control y la intolerancia al fracaso en una comunidad de inversores anémica.

En consecuencia, la infraestructura necesaria para sostener las inversiones de riesgos es insuficiente. Más allá de los aceleradores que en su mayoría son financiados por el Estado-, hay poca inversión hasta la Serie A. Y los fondos de la Serie A también son a menudo los provenientes de la financiación del gobierno. Es así que algunas startups logran ser financiadas, lo que resulta en un puñado de resultados positivos obtenidos a través de los fondos locales, e incluso, algunas compañías startup encuentran financiación en los EE.UU. El resto de startups mueren o se convierten en zombies.

Pero este comentario sobre la iniciativa empresarial no estadounidense no es muy conocido. En un desayuno privado con los inversores, oí a un socio muy importante en un fondo de Silicon Valley decir a su audiencia de inversionistas latinoamericanos que no habrá más Facebooks o Googles ‘made in’ Estados Unidos, que el próximo sería de origen latinoamericano. A pesar de sus buenas intenciones, este inversor llevó a casa su ignorancia sobre la región.

La calidad de los fundadores de América Latina es lo suficientemente alta como para que existan potenciales empresas de miles de millones de dólares, pero es poco probable que ello suceda. América Latina ha tenido tan pocos éxitos de tamaño mediano que ningún fundador tendrá una salida decente en las primeras etapas de su startup.

Este no es Silicon Valley, donde los inversionistas y los empresarios tienen por igual los recursos, la confianza y la pasión para tener la oportunidad que Mark Zuckerberg tuvo. Esta es una región en donde la aversión al riesgo y la precaución son valores muy pronunciados. Además, un emprendedor de Latinoamerica suele está abrumadoramente incentivado a ganar dinero a corto plazo, una salida de varios millones de dólares, como una estrella de rock a nivel local y así pueda garantizar la financiación de su próxima aventura.

Este es el costo del bombo de Silicon Valley, que anima al espíritu emprendedor a superar todos los obstáculos. Las estrategias que funcionan en Silicon Valley – en particular la búsqueda de un crecimiento antes de los primeros ingresos – son a menudo fatales para nuevos emprendimientos en otros lugares. Las mejores aceleradoras y las instituciones de la cultura startup latinoamericana están siguiendo el modelo de Silicon Valley; la incubación y aceleración de grandes empresas entran a un saco roto con una muy baja posibilidad de financiación adicional; y los plazos que otorgan son muy tempranos como para generar una tracción considerable.

Así que vamos a mantener “el espíritu Valley”, pero centrándonos en el desarrollo de las prácticas locales apropiadas de la siguiente manera:

  1. Los fundadores necesitan ser dirigidos para ganar tracción e ingresos mucho más temprano de lo habitual en Silicon Valley debido a la falta de capital de la segunda etapa. En concreto: lograr ingresos significativos para la graduación de un acelerador;
  2. Las aceleradoras requieren tener tiempos más largos con las startups – Seis meses es un mínimo y un año es mejor;
  3. Así como el nuevo gobierno en Chile parece reconocer, el capital necesita ser dirigido hacia los fondos que invierten en la post-aceleración / pre-serie nivel A; y,
  4. Los fondos que invierten en la etapa de post-aceleración tienen que trabajar en estrecha colaboración con los aceleradores en su cartera de startups más importantes para asegurar que se conviertan en empresas invertibles.

No hay propuesta que lo resuelva todo, pero en conjunto los puntos anteriores permitirán a las startups llegar a un nivel de tracción que les permita sobrevivir a través de los ingresos, dándoles tiempo para tener éxito. Un enfoque más sensible a las realidades culturales de los ecosistemas extranjeros en las inversiones, una mejor cooperación entre los actores de esos ecosistemas, una visión a largo plazo y la voluntad de ignorar al menos algo de la “sabiduría Silicon Valley” a favor del conocimiento local, sin duda, resultará en más resultados positivos.